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Cómo hacer un buen presupuesto familiar en cinco pasos

Cómo hacer un buen presupuesto familiar en cinco pasos

El consumo familiar aumenta, pero el ahorro de los hogares ha caído al nivel más bajo en seis años. Son las dos caras de la moneda de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE): los ingresos familiares han aumentado y el consumo ha crecido, pero el ahorro lleva la tendencia opuesta. Una de las claves para sacar partido a todo el dinero que entra en casa es saber hacer un presupuesto familiar. Este documento es muy fácil de elaborar y se convertirá en una guía indispensable para equilibrar ingresos y gastos.

1. Primera columna: ingresos

Aquí se deberán listar todas las entradas de dinero con las que cuenta vuestro hogar: nóminas, pensiones, trabajos extras, negocios, cobro del paro u otro tipo de ayudas.

2. Segunda columna: gastos

Si bien los ingresos los tenemos claros, los gastos son más difíciles de controlar. Esta columna será más detallada, ya que tenemos que registrar los gastos y clasificarlos según distintas tipologías. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) recomienda la siguiente distinción:

  • Obligatorios, los que no podemos dejar de pagar ni variar su importe: Según la CNMV, este primer grupo tendría que ser intocable porque dejar de pagar estas obligaciones amenazaría la estabilidad económica del hogar. Serían los casos del alquiler de vivienda o las cuotas de comunidad.
  • Necesarios, los que se pueden reducir, pero no eliminar: Son aquellos gastos imprescindibles pero que podemos reducir su coste si se modera el uso. La CNMV pone como ejemplo las facturas de gas, electricidad, agua, teléfono, Internet… En el caso de la electricidad, por ejemplo, hay muchas oportunidades de recortar la factura.
  • Ocasionales, los que podemos eliminar: Aquí sí podemos recortar en caso de ser necesario (ropa, viajes, cine u otro tipo de actividades de ocio, comidas fuera…).

Bajo estos parámetros que propone la CNMV, cada uno puede aplicarse sus propios criterios. En todo caso, tal y como apunta Remo Domingo, editor de El Blog Salmón: “El retoque de partidas de gasto es viable siempre, desde la puesta en marcha de planes de ahorro energético en el hogar, mejor organización de las compras diarias con mejores precios, hasta negociación de nuestro contrato de alquiler o cambios en las condiciones de la hipoteca. Llegar a fin de mes es posible, siempre y cuando se tenga voluntad y constancia en el seguimiento económico del hogar”.

3. Sumar y valorar la diferencia

Una vez sumadas las dos columnas, la lógica se impone: nuestros ingresos deben ser mayores que los gastos. Ferrán Martínez, empresario y autor de La Alquimia de la Prosperidad, apunta que controlar un presupuesto es uno de los ingredientes para esta fórmula: “Las claves pasan por tener una conciencia propia, conocer en qué situación estás, cuáles son tus ingresos y tus gastos e intentar siempre gastar menos de lo que ganas. Estar informado de todo y tener un carácter optimista, que yo creo que es básico para la vida”.

4. Y ahora, equilibrar la balanza

La CNMV recomienda incluir el ahorro como parte de los gastos fijos, “tanto para tener un colchón, como para objetivos concretos, como comprarse un coche, viajar o los estudios de sus hijos”. En este sentido, es bueno ponerse un objetivo, por ejemplo, destinar un 10% de los ingresos al ahorro mensual. ¡El colchón crecerá rápido y la satisfacción llegará pronto!

5. Cómo hacer crecer los ingresos

Cuando se trata de dar consejos para ahorrar, todo el mundo coincide en el primero: seamos sinceros. Ocultando gastos solo nos engañaremos a nosotros y a nuestra familia. Será bueno también incluirles en las decisiones que tomemos sobre el presupuesto, tengan la edad que tengan. Si, por ejemplo, nuestro hijo adolescente quiere un móvil nuevo, puede guardar cada mes una cantidad ahorrando en cine o en salidas con los amigos.

Un plan financiero personal es fundamental, aconseja Francisco Marín, presidente del comité de servicios a asociados de la European Financial Planning Association (EFPA) en España. “Muchos dicen que la planificación financiera sólo se puede conseguir si uno tiene mucho dinero. Error. Es precisamente todo lo contrario. Cuando más se necesita es cuando se va apretado. Todo el mundo debería llegar al punto de haber hecho su presupuesto personal y entonces a medio o largo plazo debo saber qué puede y qué no puede ahorrar”, explica Marín. “La improvisación a la hora de invertir nuestro dinero es una mala consejera”, añade.

El ahorro también es clave para los mayores y muchas veces va ligado a la inversión. En este sentido, Enrique Borrajeros, Presidente del Comité de Comunicación de EFPA España, explica que se trata de cambiar presente por futuro: “La inversión permite afrontar gastos y alcanzar objetivos en el futuro que de otra manera quizá no se podrían aguantar porque los ingresos no son suficientes cuando se llega a la jubilación y uno se ve en la tesitura de tener que completarlos; o porque la necesidad de hacer cosas, de pagar una educación, de pagar una vivienda o de cualquier otro objetivo exige más recursos que los que uno podría obtener con el solo ahorro”.

Y, para terminar, dos consejos más: primero, cuidado con las tarjetas y con las deudas peligrosas. El dinero en efectivo es la mejor manera de no distorsionar la visión de nuestros gastos y los intereses altos que obligan muchas deudas se pueden evitar con un presupuesto bien hecho. El último, recordemos lo que nos decía nuestra madre: “¡no te gastes lo que no tienes!”

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