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Hacerte mayor no es hacerte viejo

Hacerte mayor no es hacerte viejo

Pongámonos en situación: una mañana nos levantamos, nos miramos al espejo y… ¡la primera cana! ¿Qué se te pasaría por tu cabeza en este momento? La psicóloga Patricia Ramírez no tiene dudas en el mensaje que se enviaría: “Las canas no están relacionadas con la edad. Hay gente con 18 años con canas y no son mayores y personas con 50 que todavía no les ha salido”.

Con ello, la autora de, entre otros, Así lideras, así compites, explica que el sentirse más o menos mayor depende en buena parte de nuestros pensamientos: “Nos tenemos que decir que hacerte mayor no es hacerte viejo. Hacerte mayor es coger experiencia en la vida y tener la suerte de poder ir cumpliendo años. Hacerte mayor es ser un privilegiado”. La psicóloga añade: “La vejez no está relacionada con la edad, sino con la actitud ante la vida”.

Para conseguir combatir los pensamientos negativos, Ramirez propone el siguiente ejercicio: ¡Darles la vuelta! Por ejemplo:

  • Pensamiento negativo: “De mayor caminaré más lento”
  • Contrargumento: “Tendré más tiempo para andar despacio y disfrutar del paseo”

Haciendo este ejercicio, además, se logra entrenar el cerebro para que busque una alternativa cada vez que aparezca un pensamiento negativo. De esta forma, con la práctica,  los contraargumentos se confeccionarán casi de manera automática.

Uno de los momentos vitales en el que el ser humano tiende a sentirse más mayor es en  el cambio de década, lo que se conoce como crisis de los 30, 40, 50… “Esto sucede porque no hacemos la fiesta adecuada”, bromea Ramírez. “No tenemos que pensar en lo que dejamos atrás, sino lo que está por venir y pensar qué nos aportará la nueva década. Es importante verlo desde lo positivo: no es lo que perdemos, sino lo que ganamos en cada momento”.

Es de suma importancia no obsesionarse con el aspecto y desatender todos los mensajes de la publicidad que relacionan lo bello y joven con lo bueno: “Tenemos que aceptar el deterioro físico que produce la edad. Esto no significa dejar de actuar, pero tampoco nos podemos obsesionar”. En este sentido, la psicóloga recomienda cuidar la alimentación, hacer deporte e hidratarse. Sintiéndonos bien por dentro, también nos sentiremos bien por fuera.

Entrenando para la jubilación

Una de las etapas de la vida relacionadas con la vejez es la jubilación, un período de cambios que, según los expertos, requiere entre seis meses y un año de adaptación.

Para Ramírez, la solución está en la planificación: “Años antes podemos ir preparándonos para pensar aquellas cosas que queremos hacer cuando nos jubilemos: viajes pendientes, cursos… cosas que nos gustaría hacer pero que ahora no podemos por falta de tiempo”. De este modo, nos marcamos unos objetivos y crearemos expectativas para recibir con más ilusión esta nueva etapa.

La jubilación presenta infinidad de posibilidades a través de las cuales uno puede formarse, disfrutar y ayudar. A ello hay que sumarle el aumento de esperanza de vida, con lo que tendremos más tiempo para disfrutar de nuestra jubilación. Como dijo en su día el escritor y dramaturgo francés Jules Renard “la vejez existe cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven”. La jubilación es una de las mejores etapas para sentirse vivo y activo.

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