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¿Cómo han arreglado otros países europeos el problema de su sistema público de pensiones?

¿Cómo han arreglado otros países europeos el problema de su sistema público de pensiones?

El sistema público de pensiones en España necesita ser repensado. El actual sistema, llamado de reparto, se basa en la financiación de las prestaciones de los pensionistas con las cotizaciones de los empleados en activo. Es decir, los que trabajan pagan a los jubilados. Es lo que se conoce como solidaridad intergeneracional.

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¿Y cuál es el problema? Que dicho sistema se pensó para un momento socioeconómico determinado y ahora todo apunta a que debe ser actualizado. ¿Por qué? Porque la sociedad española, así como la de todos los países occidentales, está más envejecida y porque previsiblemente habrá menos personas en edad de trabajar para financiar a un número cada vez mayor de jubilados.

¿Siempre ha sido así? No. Hasta la fecha el sistema de reparto había funcionado correctamente, creando incluso excedentes que fueron a parar al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, también llamado “la hucha de las pensiones”. Sin embargo, el progresivo aumento de la esperanza de vida y la baja natalidad, así como una tasa de desempleo en 2016 del 20%, hacen prever que el actual sistema no sea sostenible en los próximos años, ya que habrá más pensionistas y menos trabajadores.

Llegados a este punto conviene preguntarse qué han hecho otros países para paliar las deficiencias del sistema de pensiones. En un informe de la consultora PwC se analiza cómo están transformando sus políticas en el ámbito de las pensiones países como Francia, Reino Unido, Alemania, Suecia e Italia.

Existen tres escenarios:

  1. Pasar de un sistema de reparto a uno de capitalización. Es decir, cada trabajador acumula un capital en su cuenta particular realizando aportaciones prefijadas con el Estado. La mayor implantación de este sistema se encuentra en los países del Este de Europa.
  1. Reformar el actual sistema de reparto. La idea es ajustar las prestaciones a cobrar a la capacidad financiera del país. Suecia, Italia y Polonia son tres ejemplos de este punto.
  1. Reformas paramétricas. Dicho en otros términos, se trata de modificar los parámetros que determinan la cuantía de la prestación o de la edad de jubilación para ajustarse a la realidad actual. Países como Francia, Alemania y Portugal han optado por este cambio.

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La mayoría de los países europeos acometen o siguen acometiendo transformaciones en su sistema de pensiones para paliar sus deficiencias. Vamos a ver cómo lo han hecho algunos países:

Francia (reforma paramétrica):

  1. La revalorización de las pensiones se realiza anualmente de acuerdo a la evolución de la inflación y no con el salario medio, como se hacía hasta la reforma de 2010.
  2. El período mínimo de cotización para tener derecho al 100% de la prestación pasa de los 35 a los 41 años.
  3. Período de cotización para el cómputo de la prestación: los 25 mejores años de cotización.
  4. La edad de jubilación pasa de los 65 a los 67 años.
  5. Edad mínima de jubilación: 62 años.
  6. Se añaden coeficientes correctores por jubilación anticipada o demorada.

Reino Unido (reforma paramétrica):

  1. Las pensiones se revalorizan anualmente de acuerdo a la evolución de los salarios medios.
  2. Se reduce de 39 años para las mujeres y 44 para los hombres hasta 30 años para ambos el período mínimo de cotización para tener derecho al 100% de la prestación.
  3. Edad de jubilación. Aumentará progresivamente de los 65 a los 68 años en el período 2024-2046.
  4. Introducción de un nuevo sistema de pensiones privadas. Incorporación automática de los empleados a un sistema de cuentas personales mediante la adhesión a planes promovidos por las empresas.

Alemania (reforma paramétrica):

  1. Las pensiones se revalorizan anualmente de acuerdo con el crecimiento medio de los salarios netos.
  2. Aumenta el porcentaje de cotización para poder acceder al 100% de la prestación.
  3. Se introduce un factor de sostenibilidad. Cuando el número de contribuyentes desciende o el número de pensionistas aumenta, las pensiones se ajustan a la baja.
  4. La edad de jubilación pasa de los 65 a los 67 años.
  5. Introducción de un sistema privado voluntario en régimen de capitalización.

Suecia (reforma estructural):

  1. Modelo de cuentas nocionales, es decir, que buscan un equilibrio entre las cotizaciones pagadas y las prestaciones recibidas. Según se explica en el informe de PwC, el modelo sueco es “un sistema en el que las prestaciones se ajustan a lo largo del tiempo en función de la capacidad financiera del Estado y, por tanto, no ponen en riesgo la existencia de un déficit”.
  2. “El sistema de pensiones sueco permite un alto grado de flexibilidad, tanto para la elección de la edad de jubilación como para la posibilidad de combinar fuentes de renta para una pensión total o parcial”, indica el informe.

Italia (reforma estructural):

  1. Las pensiones se revalorizan cada año de acuerdo a la evolución de la inflación.
  2. Uno se puede jubilar a partir de los 57 años si el capital acumulado puede pagar una prestación mínima determinada.
  3. En Italia uno se puede jubilar cuando quiera, siempre que haya cotizado al menos 40 años. La alternativa es la jubilación a partir de los 61 años y 35 de cotización. Con 20 años de cotización es posible la jubilación a los 65 años.
  4. Se instaura un sistema obligatorio privado. Son contribuciones adicionales obligatorias que giran alrededor del 7% del salario bruto.

Según la consultora PwC, España debería enfocar sus esfuerzos en realizar reformas como las aplicadas en Suecia e Italia. “Con la adopción de un modelo de cuentas nocionales como el sueco se conseguiría, manteniendo el principio de solidaridad, adecuar el nivel de prestaciones a las capacidades económicas del país”, explican. Además, añaden que “es fundamental complementar las pensiones públicas con aportaciones obligatorias a sistemas de pensiones privados”.

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En este ámbito existen diferentes opciones, como son los planes de pensiones, los PIAS o los SIALP, tres herramientas que ayudan al ahorro de cara al futuro. Además de complementar la pensión pública de jubilación, el plan de pensiones cuenta con notables ventajas fiscales, como la reducción de la base imponible en la declaración de la renta.

Es importante conocer cuánto va a cobrar uno una vez concluya la etapa laboral. El simulador de jubilación, una herramienta que se ha puesto recientemente en marcha, proporciona esta información para poder tener algo más de luz en estos temas y planificar adecuadamente la estrategia con vistas al futuro.

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