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Los siete puntos que harán que cambie tu opinión sobre la gente mayor

Los siete puntos que harán que cambie tu opinión sobre la gente mayor

Muchas veces, cuando pensamos en la gente mayor, tenemos una imagen preconcebida de cómo son y cómo se desarrolla su vida. En un contexto en el que cada vez se tiende a vivir más años y con mayor calidad de vida, Lucía Pardo, psicóloga y gerontóloga, aporta una nueva visión acerca de cómo es la tercera edad. En el blog de VidaCaixa hemos hablado con ella.

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La imagen del viejecito con bastón y boina y de la viejecita tejiendo sentada en el sofá es historia. Con una esperanza de vida que se sitúa alrededor de los 82 años de media (85,6 para las mujeres, 80,1 para los hombres) y que se prevé que aumente a razón de cuatro años por década, la manera en la que hemos de mirar hacia nuestro futuro debe cambiar.

Lucía Pardo, autora del blog Sumando canas, sumando experiencias, lleva tiempo hablando sobre todas las cuestiones referentes a la gente mayor. Desde VidaCaixa le hemos preguntado sobre los mitos que ella considera falsos acerca de los mayores. Son los siguientes:

1. Todas las personas mayores no son iguales

Pardo considera fundamental “fomentar la calidad de vida en la vejez” y añade que, dado que las personas mayores “serán un sector cada vez mayor dentro de la población”, se debe tener en cuenta que su participación y su capacidad de decisión en la sociedad irán en aumento. “Las personas mayores romperán el mito clásico del anciano en segundo plano que espera la llegada del final de su vida. Ahora viven la vejez como otra etapa vital más, que puede durar hasta 20 o 30 años”, apunta la psicóloga.

2. ¿Están siempre enfermas las personas mayores?

La respuesta es un no rotundo. “Las personas mayores no están siempre enfermas. Esto es real. Lo que sucede es que determinadas enfermedades ocurren con mayor probabilidad y frecuencia pasados los 60 años. Esto ha hecho que el estereotipo de la persona mayor enferma se extienda”, señala Pardo, quien añade que “otras enfermedades aparecen con mayor probabilidad en la mediana edad, por ejemplo, y no por eso consideramos que las personas de 40 o 50 años están todas enfermas”.

Para la gerontóloga es muy importante prepararse “tanto física como mentalmente para el envejecimiento”. “Y es que, como dice la catedrática Rocío Fernández-Ballesteros, desde que nacemos envejecemos. Por tanto, todos los hábitos saludables que podamos establecer a lo largo de nuestra vida tendrán un gran impacto en cómo será nuestra vejez”, explica.

En el plano físico, la psicóloga considera que es muy importante practicar deporte y llevar una alimentación saludable. En el terreno mental, Pardo recomienda implicarse en actividades que requieran “atención, concentración, toma de decisiones y razonamiento”. “No debemos olvidarnos, además, de la esfera social. Conservar círculos sociales satisfactorios también contribuirá a mantenernos activos y a prepararnos para un envejecimiento activo”, asegura.

3. Las personas mayores tienen mal genio

Es otro falso mito, a juicio de Pardo. Su explicación se argumenta del siguiente modo: “El origen de nuestra personalidad es una mezcla de genética y ambiente. A lo largo de los años esta forma de ser evoluciona y cambia, pero siempre dentro de la misma línea, por decirlo de algún modo. Por tanto, cuando envejecemos, seremos igual que antes: si hemos sido gruñones, lo seguiremos siendo; si hemos sido alegres, lo seremos igualmente…”, explica la psicóloga.

Ahora bien, señala Pardo, sí que existen cambios físicos, en este caso cerebrales, que afectan a la capacidad de “razonamiento, planificación, velocidad de procesamiento y control inhibitorio”. Se producen en los lóbulos frontales del cerebro conforme pasan los años. En general, esto hace que el pensamiento de las personas mayores “sea más lento, o que tengan mayor dificultad para realizar tareas que requieran de la capacidad de pensamiento abstracto”. “El control inhibitorio, por su parte, es el que nos permite inhibir aquellas respuestas que no queremos emitir. Sin embargo, es importante tener en cuenta que ésta es la tendencia, no una regla general inapelable”, afirma Pardo.

4. Las personas mayores no aportan nada

Falso. “Debemos reconocer el valor de las personas mayores, en cuanto a la experiencia y conocimiento acumulados, sobre temas en los que hayan sido expertos, o sobre la vida en general. Reconocer este valor implica empoderar a las personas mayores, un tema que está muy de actualidad”, explica la psicóloga. “En este sentido, algunas iniciativas que se están llevando a cabo son aquellas que utilizan a las personas mayores como recurso valioso para conocer costumbres del pasado o historias de los pueblos y ciudades, por ejemplo”, añade sobre este punto.

5. Una persona mayor ya no quiere/puede aprender

Otro falso mito. “Diferentes estudios han demostrado que las personas mayores conservan capacidad de aprendizaje, a nivel cerebral”, explica la gerontóloga. “Esto quiere decir que siempre es posible aprender cosas nuevas. Un ejemplo muy actual es el de aquellas personas mayores que aprenden a utilizar las nuevas tecnologías. No han utilizado nunca un móvil o un ordenador, pero quieren aprender a hacerlo y, de hecho, lo hacen. Personas mayores que aprenden a utilizar el whatsapp, el correo electrónico o las redes sociales. Requiere su proceso de aprendizaje, pero lo logran”, detalla la psicóloga.

6. La vejez es sinónimo de sabiduría

“Los estudios realizados hasta ahora sobre la sabiduría coinciden en que no cualquier persona, por el hecho de ser mayor, es sabia”, explica Pardo. En su opinión, una persona sabia es aquella “que acumula una gran cantidad de conocimiento práctico de la vida, adquirido a través de la experiencia, y lo aplica a resolver problemas reales de la vida”. Por esta razón, vincular el paso del tiempo con la sabiduría no tiene mucho sentido. “Y es por ello que no cualquier persona, por el mero hecho de cumplir años, es más sabia. En definitiva, una persona sabia no es aquella que sabe mucho sobre algún tema en concreto, si no aquella que es ‘experta en la vida’”, finaliza.

7. Las personas mayores no disfrutan de la sexualidad

Pardo considera falsa esta afirmación. En su opinión, “la sexualidad es una expresión emocional más, sin fecha de caducidad. El deseo sexual y la atracción por otra persona se mantienen activos durante todo nuestro ciclo vital, incluida la vejez, y junto a ellos, toda una serie de emociones positivas, como la plenitud, la intimidad, el amor o la atracción”, explica.

La psicóloga señala que a lo largo de los años las relaciones de pareja y sexuales evolucionan y que eso es diferente en cada persona. “La sexualidad se puede vivir de muchas formas –no sólo a través del coito–, como los besos, las caricias o la masturbación”, detalla Pardo. “En el caso de las personas mayores, tienen un gran peso los estereotipos sobre su sexualidad, como considerar que las personas mayores no sienten deseo sexual, o que aquellas que se interesan por el sexo son unas pervertidas. Estos estereotipos pueden condicionar mucho la forma de pensar, sentir y actuar de las personas mayores. Lo considerado como correcto socialmente puede llevarlas a actuar de una determinada manera, con el sufrimiento que ello genera, prohibiéndoles sentirse libres para vivir su sexualidad de forma plena y satisfactoria”, explica la psicóloga. “Desde esta perspectiva, la sociedad debería desprenderse de estos estereotipos y permitir que sean las personas mayores las que decidan cómo quieren disfrutar de su sexualidad”, apunta.

 

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