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La tasa de dependencia como nunca antes la habías visto

La tasa de dependencia como nunca antes la habías visto

La tasa de dependencia en España, es decir, la proporción de personas mayores de 65 años respecto a las que se encuentran en edad de trabajar, indica que en los próximos años la sostenibilidad del sistema de pensiones será complicada.

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Como es sabido, el sistema de pensiones en España funciona del siguiente modo: los impuestos de los que trabajan se convierten en la pensión de los jubilados. Unos pagan por otros y así funciona generación tras generación para millones de españoles desde 1919. Ahora bien, ¿qué sucede si cada vez hay más jubilados y menos personas en edad de trabajar? Ahí radica la importancia de este gráfico sobre la tasa de dependencia y su proyección estimada en los próximos años.

Tasa de dependencia 2016

¿Qué nos muestra este gráfico? Los datos son los siguientes. En 1980 había 1,9 jubilados por cada diez personas en edad de trabajar. Hoy esta cifra ha aumentado hasta 3 jubilados. De cara a 2060, el INE prevé que sean 7,9 pensionistas por cada diez trabajadores. Es decir, cada vez menos contribuyentes para más jubilados.

En el artículo ‘Los retos de la demografía en España’, que aparece en el Dossier El Reto Demográfico del Informe Mensual de CaixaResearch, ya se apuntaba esta tendencia, según vimos en el blog de VidaCaixa, y se advertía de la complejidad de gestionar un futuro cada vez más incierto en relación a la pensión pública de jubilación. Se prevé, según los autores, un “encanecimiento” progresivo de la sociedad española. “En el año 1971 el 8,9% del censo tenía más de 65 años, y ahora el porcentaje ha aumentado hasta el 17,5% en 2015 y se espera que se sitúe cerca del 20,0% en 2020”, se apunta en el artículo.

“La tasa de dependencia de los mayores de 65 años (la proporción de población mayor de 65 años respecto a la que se encuentra en edad de trabajar, entre los 16 y los 64) pasará del 27% en 2013 al 62% en 2050”, se señala sobre la cuestión.

Es de la misma opinión Jeroen Spijker, investigador Ramón y Cajal del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universitat Autònoma de Barcelona, en Bellaterra. “En tiempo de crisis hemos visto que la tasa de dependencia sube no tanto por el envejecimiento sino porque hay muchas menos personas que están cotizando”, apunta en una entrevista en el blog de VidaCaixa.

Y aquí es donde entran las cifras que barajan los organismos oficiales. Por un lado, en 2064, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población española irá decreciendo y se situará en los 40,8 millones. Actualmente hay 46,5 millones de habitantes en España.

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Además del descenso de población hay que añadir la caída en la tasa de reposición, que pasa de los 2,1 hijos hoy a 1,22 dentro de 50 años. Asimismo, hay que tener en cuenta que la esperanza de vida aumenta progresivamente y el INE prevé que en medio siglo sea de 91 años para los hombres y de 94,3 para las mujeres. Es decir, la fotografía es una España envejecida y viviendo más años, con menos gente cotizando y con menos nacimientos.

Estos datos invitan a reflexionar sobre el futuro. ¿Voy a cobrar una pensión pública que me garantice el nivel de vida al que aspiro cuando me jubile? Para tratar de resolver esta cuestión se ha puesto en funcionamiento recientemente un simulador de jubilación, una herramienta que calcula, en función de diferentes variables, la diferencia entre lo que uno espera cobrar tras retirarse de la vida laboral y lo que presumiblemente cobrará en realidad.

El resultado que se obtiene es un buen punto de partida para plantear si hace falta pensar en maneras de encarar el futuro con más garantías. Instrumentos de ahorro a largo plazo como el plan de pensiones, el plan individual de ahorro sistemático (PIAS) o el seguro de ahorro individual a largo plazo (SIALP) pueden ayudar a complementar la pensión una vez jubilados.

En el caso del plan de pensiones, por ejemplo, hay que destacar sus importantes ventajas fiscales. Todo el dinero aportado es deducible en la declaración de la renta, con la única limitación de no sobrepasar los 8.000 euros anuales o el 30% de las rentas netas del trabajo.

En cuanto al PIAS, no se pagan impuestos si se rescata el ahorro en forma de renta vitalicia. La limitación anual es de 8.000 euros, como en el plan de pensiones, y la aportación máxima total no puede superar los 240.000 euros.

Por último, cabe resaltar que con un SIALP, siempre que se mantenga la inversión al menos cinco años y no se superen los 5.000 euros por persona y año, no se tributará por los rendimientos.

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