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Todos compartimos los mismos 5 miedos, ¿sabes cuáles son?

Todos compartimos los mismos 5 miedos, ¿sabes cuáles son?

El miedo es una emoción innata en los seres humanos. Todos, en algún momento de nuestra vida, sentimos o sentiremos miedo. Al fin y al cabo es una reacción biológica y, aunque el miedo sea necesario para la supervivencia, produce un sentimiento de angustia y alteración que puede llegar a condicionar la vida de muchas personas. Ser conscientes que el problema nace en nuestro interior es la clave para ver que la solución también la tenemos nosotros. Rosa Sabaté, psicóloga y gestora emocional, confiesa que “no es lo que te sucede en la vida, sino cómo lo vives, lo que hará que los miedos te paralicen o te impulsen a superarte”.

En la mayoría de los casos, lo que verdaderamente produce temor es el miedo al miedo, no el miedo en sí mismo. Si identificamos la causa de nuestros temores y logramos entender el por qué, podremos controlarlos y afrontarlos. Así lo afirma el doctor en psicología Karl Albrecht cuando explica que “el miedo al miedo probablemente causa más problemas en nuestras vidas que el miedo en sí mismo”.  

Albrecht recoge los cinco miedos básicos que todos los seres humanos compartimos y de los que nacen el resto de temores:

1-      Miedo a la muerte. Es consecuencia directa de nuestro instinto de supervivencia. Sentimos miedo si nos encontramos ante una situación que pone en peligro nuestra existencia. Por ello, del miedo a la muerte se derivan otros muchos temores como el miedo a las alturas, a volar, o a la oscuridad y el dolor, tal como añade el centro de psicólogos El Prado. El principal consejo de los profesionales para superarlo es tratar de aceptar la idea, controlar ese temor y aprovecharlo para disfrutar al máximo cada momento.

2-      Pérdida de autonomía. Está muy vinculado a la claustrofobia, que no se limita a tener miedo a espacios cerrados. Se trata del temor a ser inmovilizados, paralizados, encarcelados o controlados por circunstancias que están fuera de nuestro alcance. Matthew Longo, profesor de neurociencia cognitiva, explica que una de las causas de esta fobia es la intromisión en lo que se conoce como “espacio personal”, que varía de tamaño según la persona.

3-      Soledad. Es el miedo al abandono, al rechazo o a sentirnos despreciados. Algunas de las reacciones a este miedo son la envidia y los celos, que pueden aparecer ante el temor que alguien nos abandone por otra persona. ¿Cómo perder este miedo? Viendo que la soledad puede ser una gran aliada. Los expertos aconsejan aprovechar los momentos que pasemos a solas para meditar y reflexionar sobre quien somos. La clave es entender que no es lo mismo estar solo que sentirse solo.

4-      Miedo a la mutilación. Es el temor a perder o dañar alguna de las partes de nuestro cuerpo. Según Karl Albrecht, se resume en la idea de “tener límites en la movilidad de nuestro cuerpo o perder la integridad de cualquier órgano o función natural”. Este es uno de los miedos más relacionados con nuestra supervivencia y si bien es necesario no obsesionarse, es un temor que nos protege.

5-      Daños y perjuicios al ego. Es el miedo a pasar vergüenza o a sentirnos humillados. De él se desprenden miedos como el de hablar en público, porque nos exponemos a cometer errores que muchas personas relacionan con hacer el ridículo. Hay muchos especialistas en vencer el miedo a la vergüenza, y la mayoría coinciden en ver los beneficios de este temor: el punto justo nos ayudará a calibrar nuestras relaciones sociales y nuestra actitud en público. Sin duda, la mejor arma es la confianza en nosotros mismos y desprendernos de la idea que somos lo que pensamos, pues, “cuando alguien demuestra que estamos equivocados o no tenemos razón en algo, sentimos que nos quitan nuestra propia existencia”, tal como expone Amaya Terrón, psicóloga y coach.

El paso más importante para superar estos miedos es entender que no podemos prescindir de ellos. Saber convivir con nuestras vulnerabilidades nos hará más fuertes ante los retos que nos iremos encontrando por el camino. Merece la pena no olvidar una frase que a veces damos por hecha: “el poder está en la mente”.

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