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20 de junio, el Yellow Day

20 de junio, el Yellow Day

Por Patricia Ramírez

Dicen del 20 de junio que es el día más feliz del año. Los estudios relacionan el incremento de las temperaturas, el aumento de las horas de sol, la proximidad de las vacaciones, la paga extra y la jornada laboral intensiva de verano con un mayor estado de felicidad. Es cierto que estas variables externas mejoran nuestro estado de ánimo, ya que propician un estilo de vida más sociable, más activo, más seguro y ocioso.

Aumento de las temperaturas

El buen tiempo invita a salir más de casa, a disfrutar de las terrazas, a quitarnos las capas de cebolla de la ropa de invierno, a tomar el sol y producir vitamina D, tener colorcillo y vernos con mejor cara, a vestirnos con ropa con más colorido y estampados alegres. Paseos por la montaña, fines de semana disfrutando de la playa y la piscina. Surgen nuevas actividades que durante el año son imposibles. Deportes acuáticos, bajar ríos haciendo rafting, montañismo, correr mientras sientes el calorcito del sol.

Tomar el sol, además de ser una actividad relajante, genera vitamina D. La vitamina D está involucrada en la síntesis de serotonina y dopamina en el cerebro. Existe una correlación clara entre los bajos niveles de vitamina D y el llamado trastorno afectivo estacional. Por lo que mayores exposiciones al sol, siempre con la debida protección, mejorarían nuestro estado de bienestar y de ánimo.

Incluso cambiamos hábitos como nuestra forma de comer y el tipo de alimentos. Gazpacho, salmorejo, bebemos más agua fresca, aparecen frutas increíbles como la sandía, el melón, las nectarinas, las cerezas, los melocotones…

Tomar el solecito, hacer más ejercicio y la comida saludable también mejoran nuestro aspecto físico y, con ello, nuestra autoestima. Antes de que alguien salte con la crítica… No, la autoestima no puede depender de nuestro físico. Es obvio. Pero vernos mejor y practicar hábitos de vida saludables nos hace sentir bien y mejora el autoconcepto. Nos sentimos coherentes con el estilo de vida que deseamos llevar y que a veces, durante el invierno, se nos complica. Días con poca luz, jornadas de trabajo larguísimas, pocas oportunidades para conciliar…

Horas de luz

La luz tiene una relación directa con nuestro estado de ánimo. Los estudios del psiquiatra Michael Terman, pionero de la cronoterapia, aseguran que las personas se deprimen más con la falta de luz, ganan peso y se sienten menos vitales.

Paga extra

El dinero no da la felicidad. Pero ayuda. Es cierto que la felicidad debe estar en nuestro interior, en la capacidad de aprender a disfrutar de nuestro presente y de lo que tenemos. Pero una paga extra igual permite experimentar actividades o viajes que nos brindan experiencias, vivencias, alegrías, sensaciones, nuevas relaciones.

También ayuda a comprar aquello con lo que soñamos los meses en los que vamos más justitos. Un estudio demostró que somos más felices con las experiencias, como compartir una cena con amigos, que cuando compramos algo material. Pero incluso para esas experiencias, cenas, viajes, actividades, cultura…, para casi todo, hace falta dinero.

Jornada intensiva

Uno de los grandes males de este siglo es la falta de conciliación. No tenemos tiempo para nosotros, no tenemos tiempo para pasarlo con la familia, no tenemos tiempo para visitar a nuestros mayores. No conseguimos organizarnos para compaginar la vida profesional, social, familiar y personal. Y cuando estamos en desequilibrio, nuestro estado de ánimo se resiente. El lunes ya sueles estar soñando con la tarde del viernes.

La jornada intensiva nos libera por las tardes. Saber que después de trabajar hay tiempo para un chapuzón en la piscina, hacer deporte, salir con los niños al parque, pasear, tapear… es la mejor manera de encaminarnos a una vida plena.

Igual que el 20 de junio es un día precioso, también es cierto que podemos poner de nuestra parte para conseguir que muchos otros lo sean. En gran parte, nuestro foco de atención condiciona nuestras emociones. Porque si a pesar de la jornada intensiva, las horas de sol, la paga extra, sigues anclado en la toxicidad que te rodea, ninguna de esas variables te soluciona nada anímicamente.

Las variables del 20 de junio, también presentes muchos otros días del año, fomentan actividades al aire libre, relacionarnos con amigos, tomar el sol, participar más de nuestro ocio u organizar la agenda, en lugar de hacer de equilibristas con nuestro tiempo y nuestras prioridades. Un gran paso para ser un poquito más felices.

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