Jubilación parcial: ventajas e inconvenientes
La jubilación parcial permite reducir la jornada laboral y empezar a cobrar parte de la pensión mientras se sigue trabajando. Es una fórmula que facilita la transición hacia el retiro, combinando empleo y pensión.
- La jubilación parcial: acceso y requisitos
- Jubilación parcial sin contrato de relevo
- Jubilación parcial con contrato de relevo
- Ventajas: una opción económica interesante
- Inconvenientes de la jubilación parcial
- ¿Prejubilación parcial o jubilación parcial?
- Recapitulando: características de la jubilación parcial
En España existen distintos tipos de jubilación. La más habitual es la ordinaria, que depende de los años cotizados y de la edad a la que se accede, pero existen otras modalidades que facilitan la transición o salida del mundo laboral hacia nuestra jubilación.
A continuación, te explicamos qué es la jubilación parcial, qué requisitos debes cumplir, cómo funciona el contrato de relevo y qué ventajas e inconvenientes conviene valorar antes de solicitarla.
La jubilación parcial: acceso y requisitos
La jubilación parcial permite reducir la jornada y cobrar parte de la pensión mientras se sigue trabajando.
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La jubilación parcial ofrece una forma flexible de reducir la jornada laboral y disfrutar de parte de la pensión antes de la jubilación definitiva, favoreciendo una transición más gradual y equilibrada hacia el retiro.
Sin contrato de relevo, únicamente puede solicitarse al alcanzar la edad ordinaria de jubilación. En 2026, la edad ordinaria es de 65 años para quienes acrediten 38 años y 3 meses cotizados o más, y de 66 años y 10 meses para el resto.
Con contrato de relevo, puede accederse hasta tres años antes de la edad ordinaria, siempre que se cumplan los requisitos legales de cotización, antigüedad y contratación. Únicamente los mutualistas anteriores a 1967 pueden pedirla desde los 60 años.
La jubilación parcial sirve para terminar la vida laboral de forma progresiva, compaginando pensión y empleo. La ley establece que la reducción de la jornada laboral será de entre un mínimo del 25% y un máximo del 75%, aunque existen limitaciones específicas cuando la jubilación se anticipa más de dos años respecto de la edad ordinaria.
Jubilación parcial sin contrato de relevo
En esta caso, la edad mínima exigida es la edad ordinaria de jubilación, por lo que no se considera una jubilación anticipada ni se aplican coeficientes reductores.
La jubilación parcial debe compatibilizarse con un trabajo a tiempo parcial, y la reducción de jornada debe situarse entre el 25% y el 75%.
El periodo mínimo de cotización exigido es de 15 años, de los cuales al menos dos deben estar comprendidos dentro de los 15 años anteriores al hecho causante.
Jubilación parcial con contrato de relevo
La Seguridad Social explica que esta opción puede aplicarse siempre que se establezca un contrato de relevo para sustituir al empleado que solicita esta modalidad de jubilación. En este caso, debe tenerse en cuenta que la edad de acceso a la jubilación se ha incrementado progresivamente desde 2013 hasta la actualidad, y esto también afecta a la .
En 2026, la edad mínima dependerá de los años efectivamente cotizados y de la escala anual fijada por la Seguridad Social.
Tras la reforma vigente desde abril de 2025, el contrato de relevo debe celebrarse con carácter indefinido y a jornada completa cuando la jubilación parcial se produzca antes de la edad ordinaria. La empresa debe mantener al relevista hasta, al menos, dos años después de la jubilación definitiva del trabajador sustituido.
Cuando la jubilación parcial se anticipa más de dos años respecto de la edad ordinaria, durante el primer año la reducción de jornada únicamente puede situarse entre el 20% y el 33%. A partir del segundo año podrán aplicarse los porcentajes generales.
Además, el trabajador debe haber prestado servicios en la empresa durante al menos 6 años inmediatamente anteriores a la jubilación parcial.
La jubilación parcial combina experiencia y relevo generacional: el trabajador reduce su jornada, la empresa mantiene su talento y ambos ganan en equilibrio.
Ventajas: una opción económica interesante
La jubilación parcial puede ser favorable en ciertos casos. Es una manera de aumentar nuestro periodo de cotización para así recibir el 100% de la pensión de jubilación, algo que no sucedería si se opta por una prejubilación pactada con la empresa o por una jubilación anticipada, fórmulas que conllevan la aplicación de coeficientes reductores.
Puede ser una solución si no se han cotizado los suficientes años para ello, ya que el trabajador puede llegar a cobrar prácticamente lo mismo trabajando menos horas.
Es también interesante ya que, a diferencia de otras modalidades como la , no se aplican coeficientes reductores por anticipación de edad (penalización en la pensión por jubilarse por adelantado), aunque la cuantía se percibe proporcionalmente a la reducción de jornada. Además, esta modalidad cotiza para la jubilación.
A nivel personal, la jubilación parcial puede ser una transición más suave y equilibrada hacia el retiro. Muchas personas experimentan dificultades para adaptarse cuando dejan de trabajar de forma repentina. Con esta modalidad, el trabajador puede seguir activo mientras disfruta de más tiempo libre, facilitando una adaptación más natural y tranquila a la jubilación plena.
Inconvenientes de la jubilación parcial
Uno de los principales inconvenientes es la rigidez que supone para las empresas, especialmente tras la reforma de 2025, que exige contratos de relevo indefinidos y a jornada completa. También existen requisitos estrictos de edad, cotización y antigüedad, lo que limita el acceso a muchos trabajadores.
En la mayor parte de los casos es un reto cumplir con todas las condiciones, lo cual resulta inconveniente para acceder a la jubilación parcial de la Seguridad Social. Además, las pensiones de incapacidad permanente absoluta y de gran invalidez son incompatibles con la jubilación parcial.
Por otro lado, uno de los mayores inconvenientes en el caso de la jubilación parcial con contrato de relevo está en que el trabajador no mantendrá el mismo sueldo, ya que la empresa no está obligada a mantener las mismas bonificaciones ni el mismo salario base. También, cuando el futuro jubilado se retira definitivamente, el trabajador de relevo sí mantiene su contrato indefinido, aunque la empresa no está obligada a conservarle el mismo puesto ni a garantizar su continuidad futura, pudiendo extinguir el contrato por las causas previstas en la ley.
También hay que sumar el hecho de que no basta con que lo solicite el trabajador que desea acogerse a la jubilación parcial. Para poder disfrutar de esta opción es necesario que la empresa esté de acuerdo. Si la empresa se niega, el empleado no podrá solicitar la jubilación parcial, porque esta solución solo es viable por un acuerdo entre las partes.
¿Prejubilación parcial o jubilación parcial?
Pese a que la pregunta apunta a que existen dos posibilidades para aplicar este modelo, la realidad es que se trata de una fórmula única: la jubilación parcial. No obstante, entre los usuarios suele producirse cierta confusión entre los conceptos de prejubilación y jubilación parcial.
La realidad es que la prejubilación es una fórmula en la que empresa y empleado llegan a un acuerdo privado por el que la primera abona cierta cantidad al trabajador para que este pueda mantenerse económicamente sin trabajar hasta que, en el futuro, llegue el momento de su jubilación. Por tanto, no existe la posibilidad de que siga parcialmente en activo. En consecuencia, para hablar con precisión de este modelo, deberemos referirnos a él siempre como jubilación parcial.
Recapitulando: características de la jubilación parcial
En definitiva, los requisitos para acceder a la jubilación parcial hacen que muchos trabajadores se planteen su solicitud. También es necesario, en la mayoría de los casos, que otro trabajador esté dispuesto a cubrir las horas restantes del contrato a tiempo parcial del futuro jubilado.
No obstante, si reunimos las condiciones necesarias, puede ser una opción beneficiosa, ya que nos permite seguir cotizando durante más tiempo y facilitar una transición progresiva hacia la jubilación definitiva, lo que en algunos casos puede mejorar la pensión futura.