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Ejercicios para prevenir el alzhéimer y reducir el riesgo de demencia

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Ejercicios para prevenir el alzhéimer y reducir el riesgo de demencia

24/09/2025 24/09/2025 3 min

La evidencia científica, respaldada por organismos como la OMS, confirma que mantenerse en movimiento y retar al cerebro de forma regular ayuda a mejorar la memoria y la atención, al mismo tiempo que disminuye factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes o la obesidad. Estos hábitos crean una reserva cognitiva que protege frente al deterioro y favorece un envejecimiento saludable.

El alzhéimer no tiene cura, pero la ciencia ha demostrado que adoptar un estilo de vida activo, tanto física como mentalmente, puede retrasar su aparición y ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo. Incorporar determinados ejercicios a la rutina diaria no solo fortalece el cuerpo, sino que también estimula el cerebro, creando una reserva cognitiva que actúa como protección frente a la enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mantenerse activo de manera regular puede mejorar la memoria, la atención y las habilidades de resolución de problemas, además de prevenir factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes o la obesidad, que están estrechamente relacionados con la demencia.

Ejercicio físico: el combustible del cerebro

El cerebro necesita un flujo constante de oxígeno y nutrientes para funcionar correctamente. La actividad física favorece la circulación sanguínea y estimula la producción de nuevas conexiones neuronales, lo que puede mejorar la plasticidad cerebral. Entre las actividades recomendadas está:

  • Caminar a paso ligero: 30 minutos diarios ayudan a mantener la salud cardiovascular y cerebral.
  • Natación o aquagym: ideales para personas con problemas articulares, ya que combinan ejercicio aeróbico con bajo impacto.
  • Yoga o taichí: mejoran el equilibrio, reducen el estrés y favorecen la conexión mente-cuerpo.
  • Entrenamiento de fuerza: con pesas ligeras o bandas elásticas, ayuda a preservar masa muscular y estabilidad postural.

“Un estudio de la Universidad de Columbia demostró que realizar actividad física aeróbica tres veces por semana durante al menos 45 minutos mejora la función ejecutiva y la memoria en personas mayores”.

Ejercicios cognitivos: el gimnasio de la mente

El cerebro, igual que un músculo, necesita entrenarse para mantenerse ágil. Los ejercicios cognitivos estimulan la memoria, la atención y el lenguaje, y pueden retrasar la aparición de los síntomas del alzhéimer.

Ejemplos de estimulación mental:

  • Lectura diaria: novelas, artículos o periódicos que despierten el interés.
  • Aprender algo nuevo: un idioma, un instrumento musical o habilidades manuales.
  • Juegos de estrategia: ajedrez, sudoku, crucigramas o sopas de letras.
  • Actividades creativas: pintar, escribir, fotografía o artesanía.

Mantenerse activo física y mentalmente es clave para retrasar el alzhéimer. La práctica regular de ejercicio y la estimulación cognitiva fortalecen la memoria, mejoran la atención y crean una reserva cognitiva que protege frente al deterioro.

Además, la interacción social, como conversar, participar en grupos culturales o realizar voluntariado, potencia la estimulación intelectual y emocional, reduciendo el riesgo de aislamiento y depresión.

Ejercicios combinados: cuerpo y mente trabajando juntos

Las actividades que integran movimiento físico con concentración mental son especialmente beneficiosas para la salud cerebral:

  • Bailes de salón: mejoran la coordinación, la memoria de secuencias y fomentan la socialización.
  • Clases de gimnasia con coreografía: requieren aprender y recordar pasos mientras se ejercita el cuerpo.
  • Deportes como el pádel o el tenis: estimulan la toma rápida de decisiones y la coordinación entre el ojo y la mano.

Conclusión: la constancia es la clave

No se trata de realizar ejercicios complejos, sino de ser constante. Mantener una rutina variada que combine actividad física, estimulación mental y vida social es la mejor forma de proteger el cerebro y favorecer un envejecimiento activo. El mensaje es claro: moverse y pensar más es la mejor inversión para tu salud cerebral.

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